"Otoño/invierno aunque me duela decirlo, aunque me duela septiembre, aunque me quiebre por dentro..."
Necesitaba esconderte para poder encontrarte, y este era el momento justo. Nadie sospechaba que en realidad estaba entre botellas, ahora vacías, y humo. Podía escaparme y nadie lo iba a notar.
Pero antes necesitaba verificar tu existencia.
Y asé te encontré.
-Estás?
-Estoy...
-Qué estás haciendo?
-Nada de nada, vos pibita?
-Estás solo?
-Si, por?
-Vendrías a San Justo?
-Para que iría?
-Quiero verte, vení y vamos a donde quieras
-A donde quiera?
-Bueno... no sé, pero vení
-Dame motivos
-Quiero estar con vos
-A dónde querés que vayamos?
-No tengo idea
-Querés que te pase a buscar y venis a dormir?
-Quiero.
Quizás algo camufladas, pero tus ganas estaban presentes esa noche.
Fue lindo tenerte una noche más. Amanecer entre tus sábanas me daba esa sensación de seguridad, que me abandonaba de repente cuando me despedías, dejándome vacía.
Y ése es el momento justo donde reaparece la angustia. Es que nada me asegura que te voy a volver a ver. Es que estoy saboteando mi propio plan. Es que el olvido se me hace imposible con la incomparable magnitud de tu presencia.
Es que no me quiero perder. Es que más que querer sentirte, quiero que vos me sientas, que vos me recuerdes y me vuelvas a vivir. Es que no quiero que me olvides. Es que no quiero olvidarte. No quiero que me lastimes, no quiero lastimarme. Pero cómo duele el olvido. Esa melancolía y añoranza de noches pasadas, luchan internamente porque saben que un recuerdo está muriendo en la memoria, y quieren mantenerlo vivo, como a vos, como a mi.
Y te extraño. Me estoy perdiendo en la desilusión, o estoy reviviendo lo que me hace mal.
