Dale... No me podés tratar así, en este martes medio gris.

La luna es una cosa que se pierde en la penosa madrugada silenciosa del cielo de San Martín.
Todo amanecer que estés acá, con esas ganas de llorar.
La pena es un recuerdo moribundo que se guarda bien profundo en el submundo, inmundo, de mi ser.

Loca, si estás tan sola como yo, yo te comparto este dolor.

Las cosas del destino no se miden con la esencia, ni el idioma de la ausencia que deja tu aparecer.
Es la hora de tomar nota, de pagarte todas las cuotas, de reconocer las derrotas, y la habilidad de perderte.
Todo lo que fui que ya no soy, creo que perdí la conexión de momentos de mi vida.
Si ya no me espera nadie hoy, me gusta perder la dirección.
Mañana es otro día.