Podemos ser felices.



Una sensación gratificante aparece eventualmente cuando te leo. Hay algo que enciende y vive esta sensación. ¿Sos vos? Te leo, leo tu forma, tu cara, tus manos, tu -yo- más interno.
Tu vos, o tu yo? ¿Qué es eso que creo leer?
Lográs expresar en palabras tan delicadas, llenas, y decoradas, toda la belleza de tu miseria. Miseria que corrompe, quiebra y conmueve, porque lográs hacerlo, porque ganas terreno expresivo y emotivo cuando escribís, porque por fín siento que sos vos, que te conozco  que sos una persona, que tus miserias son dignas de vos, y vos sos digno de ser. De ser alguien, de ser más que vos, de ser amado, respetado, deseado, cuidado, querido.
Que te hagan feliz y que te llenen de sonrisas. Que no te borren tu pasado, de así serlo olvidarías quién sos. Pero que curen y llenen ese vacío que te dejaron. Que no te abandonen más.
¿Cuál es tu parte mala? Dá para recibir. Acompañá y se acompañado. Es tu vida, y al final siempre vas a ser sólo vos...  pero qué lindo es no estar solo.
Y quizás la dependencia no sea tan mala.
Dejá atrás cada día, y empezá de cero todas las mañanas. Que algo bueno te sorprenda.
No sé si somos eternos, pero podemos ser felices.