Me salvaste cuando más lo necesitaba, me tiraste un salvavidas, y yo que estaba ahogándome en el olvido.
Pero claro, no puedo salir del agua así por que sí, tengo que aprender a flotar, en tu corriente, que me lleva y me trae.
¿Me salvaste de desaparecer, o mataste tu propia muerte? ¿Fueron mis gritos desesperados los que hicieron que voltees? ¿O fuiste vos, queriendo salir de un pozo que iba a ser llenado y cerrado?
Sigo sosteniendo que a vos, es mejor disfrutarte, porque sufrirte es muy trágico y me llena todas las horas de pena.
Bienvenido seas, aprendamos del pasado y no seamos monótonos, y esperemos, así, resultados diferentes.
